sábado, 13 de diciembre de 2014

NAVIDAD, ¿QUÉ CELEBRAMOS REALMENTE?






Acercándose la que, quizás sea, la fiesta más celebrada a nivel mundial, la Navidad, no podía dejar escapar la oportunidad de contar qué es lo que realmente celebra más de medio mundo, incluso sin saberlo.

Lo primero que hay que aclarar es: ¿qué se celebra hoy día en Navidad?. La respuesta es muy sencilla, realmente no se celebra nada. Todo se ha vuelto un círculo vicioso de gastos, compras, cenas de empresa, etc., que distan mucho del auténtico significado de esta fiesta.. Creo que no me equivocaría si le cambiara el nombre de Navidad por el de Día Internacional del Consumo, pero bueno, ese es otro tema que, por ahora, no nos interesa.

La Navidad, en su sentido más cristiano, celebra lo que indica su nombre, la natividad, ¿de quién?, de Jesús de Nazaret, hijo de Dios según los cristianos, profeta para las demás religiones. Pero, ¿es realmente el nacimiento de Jesús lo que se celebra el día 25 de diciembre?

Para responder a esta pregunta tenemos que remontarnos atrás en el tiempo. En la Biblia, este tema no se trata, dan pequeñas pistas que nos podrían orientar en que estación de año se encontraban cuando Jesús vino al mundo. El problema que esto plantea es que en aquellos tiempos, el cumpleaños, no se celebraba, era una fecha que no tenía importancia y es por esto por lo que no se menciona en ninguno de los escritos antiguos.

Entonces, ¿cómo podemos determinar su fecha de nacimiento?. Lucas, en su Evangelio nos da una pequeña pista: “Había pastores en la misma región que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño”. De aquí podemos deducir que difícilmente podría ser 25 de diciembre, ya que en el desierto en esa época del año no habría manera de estar al raso por la noche velando al ganado, debido a las temperaturas extremadamente frías que hay en los desiertos en ese mes del año. En los demás Evangelios no hay mención a estos hechos, así que es todo de lo que disponemos para intuir que, el nacimiento real de Jesús, habría ocurrido entre primavera y verano.

Entonces, ¿por qué el 25 de diciembre?. Para los cristianos que, inexplicablemente, rechazan las coincidencias pagano-religiosas de su fe, algo absurdo debido a la multitud de coincidencias y documentos que lo de corroboran, existe una explicación que más o menos les sirve para salvar ese mal trago. El 25 de diciembre no es otra cosa que la fecha resultante de sumarle 9 meses a la fecha de la Anunciación a la Virgen, pero claro, plantea otra cuestión, ¿qué fue antes, el huevo o la gallina? No hay problema, la filosofía sale en su ayuda: Como Jesús es perfecto y la fecha de su muerte está aceptada que fue el 25 de marzo, se supone que la fecha de su concepción fue el 25 de marzo, y si cerramos el triángulo con su nacimiento el 25 de diciembre. Concepción, nacimiento y muerte. Esto no lo digo yo, se basan en razonamientos de filósofos como Platón y sus ideas sobre la vida humana, y es algo a lo que se aferra como clavo ardiendo la iglesia hoy día.

Otro ejemplo es la Iglesia Ortodoxa rusa, se basa en el mismo razonamiento, con la diferencia de que ellos sitúan la muerte de Jesús el día 6 de abril, lo que les lleva a celebrar su nacimiento el día 6 de enero. Curiosa la fecha, ¿verdad? Celebremos el nacimiento de Jesús dos veces, uno en Navidad y otro en la Epifanía (Los Reyes Magos), la fecha de navidad de los ortodoxos. Sólo por si hubo error de cálculo, no metamos la pata luego.

La realidad, como suele pasar en estos casos, es bastante diferente y menos elaborada. Como todos sabemos, el cristianismo se hizo oficial el 19 de junio del año 325. El emperador Constantino quería evitar que las diferentes sectas cristianas y paganas siguieran enzarzadas, como empezó a ocurrirle a su predecesor, Diocleciano, en asesinatos y revueltas diarias por parte de todos los bandos. Como buen político que era, Constantino, se dio cuenta que el cristianismo era un valor en alza, y apostó por él. Lo convirtió en religión oficial del Estado, pero con ciertos matices. Las fiestas y costumbres paganas se mantendrían, pero modificarían los nombres paganos por eventos importantes de la vida de Jesús que las diferentes sectas eligieran, a su juicio, más importantes o más espectaculares para el pueblo, y nació la Biblia. De ahí que tan sólo tengamos cuatro Evangelios sabiendo que había más de una treintena, eran los únicos cuatro que mostraban a un Jesús semidiós, para así competir con los antiguos dioses a nivel de poder.
Los romanos celebraban el 25 de diciembre la Natalis Solis Invicti, la festividad del Sol Naciente Invencible, que pasó a ser la fecha de nacimiento de Jesús, ya cuadrarían más tarde las fechas con la metodología explicada anteriormente.

Lo más interesante de todo esto es que realmente tampoco estamos celebrando la festividad del Sol Naciente Invencible, ya que los romanos también la copiaron de una religión y cultura bastante más antigua que la suya. Si, efectivamente, de la Cultura Egipcia.

Horus, iniciador de la civilización egipcia, hijo de Dioses y un dios en si mismo, es asociado con el Sol, el paso hasta que Horus llegó a formar parte de Ra, Dios Sol, me lo voy a saltar ya que me llevaría otros dos artículos explicar lo que ocurrió, cualquiera que haya leído un poco sobre la religión egipcia sabe que no es algo que se pueda contar en unas pocas líneas, pero para el tema que estamos tratando nos basta con saber que existió esa asociación. Y si, sorpresa, ¿qué día nació Horus? Un 25 de diciembre, obviamente asociado al solsticio de invierno. Si, muchos pensareis que eso es erróneo porque el solsticio de invierno es el 21 de diciembre, pero lo cierto es que en el año 45 a.C., en el calendario juliano, se estableció que el solsticio de invierno se celebrara todos los 25 de diciembre (sobra decir que hablamos del hemisferio norte del planeta)

Como podemos ver otra similitud más, y ya no se cuántas van, entre Jesús y Horus, cristianismo y antigua religión egipcia. Da que pensar, ¿verdad?

Resumiendo, espero que paséis unas felices fiestas con vuestras familias y que cuando os sentéis a cenar no os olvidéis de a quien le estáis dedicando realmente ese sacrificio de alimento, ¡ah no! en el cristianismo no se realizan sacrificios, o si, no sé, yo ya me confundo con tanto cambio de nombre. FELICES FIESTAS.



“Imita a tus antepasados, porque el trabajo se lleva a cabo a través del conocimiento;
mira, sus palabras perduran en la escritura;
abre el libro, para que puedas leer y aprovechar sus conocimientos.
Incluso el experto acrecentará su saber.”


Proverbio egipcio.